LUIS ARCAS (Valencia, 1934 - Cambridge, 1989)

 

"Paisaje" 1976

Óleo sobre tela.

Firmado.

Medidas: 64 x 74 cm; 77 x 89 cm (marco).


1.000€
*Gastos de envío no incluidos (EXW).

Artista de profesión, Luis Arcas inició a los 14 años sus estudios en la Escuela de Artes Aplicadas, pasando posteriormente a formarse dentro de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos bajo la mirada de profesores como Genaro Lahuerta o Ernesto Furió. La trayectoria estudiantil de Arcas fue excelente, finalizando con varios Premios Roig en su currículum.

Durante los años en los que Luis Arcas desarrollaba su carrera, ya como profesional del arte, rondaban en la atmósfera las nuevas tendencias que llegaban desde el extranjero, aunque todavía no habían conseguido establecerse. Por ello, el joven artista necesitaba conocer nuevas vías que le llevasen a una exploración y encuentro con el arte. Fue mediante las becas-pensión de El Paular y Segovia cuando conoció  a artistas como Carmen Laffón o Lucio Muñoz, quienes andaban también en busca de nuevas tendencias artísticas, las cuales serían cruciales en aquellos años de transición.

Fue en esta atmósfera juvenil donde Arcas encontró el espíritu de renovación, participando en las tres bienales celebradas durante la década de los cincuenta (Madrid, 1951; La Habana, 1953-54; Barcelona, 1955). Fue en este momento cuando aprendió nuevas técnicas, conocimientos relacionados con el color, así como un sentido de composición pictórica influenciado, en parte, por grandes paisajistas como Antonio Muñoz Degraín, Salvador Martínez Cubells o Ignacio Pinazo. Sin embargo, su paso por Bélgica, París o Nueva York fue enriquecedor para Arcas, pues estaba atento a las corrientes más modernas del momento, adquiriendo aquello que más le interesaba de cada una, aunque nunca dejó de lado sus raíces.  

Sus paisajes son el género que mejor le definen, en ellos se puede apreciar lo metódico que era a la hora de plantear la perspectiva, los colores, la luz, el lugar en el que iba cada pincelada... Durante la década de los 70 se dedicó al tratamiento paisajístico influenciado por su etapa en El Paular y Segovia. Su atracción por los escenarios naturales áridos y de gran expansión le llevó a transformarlos en paisajes plásticos representados mediante una vista aérea que englobase lo máximo posible de aquellos parajes, donde gran parte de la materia se condensaba en la tierra, rocas y árboles, siendo este “Paisaje” del 76 un ejemplo de ello.